El triste adiós a una leyenda que amó al básquetbol como pocos

Si algo vamos a recordar de Kobe Bryant, más allá de todas sus jugadas explosivas y llenas de talento, es su sonrisa. Siempre asistía a los partidos, saludaba a todos sus amigos jugadores y ex basquetbolistas, entrenadores, periodistas, hinchas, y a todo el mundo que rodea al ambiente del baloncesto. De hecho, fue una de las caras visibles del último Mundial de China 2019, y en los Juegos Olímpicos en los que participó, siempre fue un imán para todos los deportistas del mundo. Y él, siempre accedía a cada foto con una sonrisa, tal como lo cuentan todos los que lo vieron y le pidieron una selfie o un autógrafo.

En la carta que él mismo le escribió al deporte de los dobles y triples cuando se retiró (con 60 puntos ante Utah Jazz), el escolta de 1.98 que jugó sus 19 temporadas en la NBA siempre en Los Angeles Lakers empezó así su redacción:

“Querido básquetbol: Desde el momento en el que empecé a ponerme los calcetines de jugar de mi padre, disparando mi imaginación con tiros ganadores en el Great Western Forum, supe que una cosa era verdad: me enamoré de ti. Un amor muy profundo al que le entregué todo, desde mi mente y mi cuerpo hasta el alma y el espíritu. Siendo un niño de 6 años, profundamente enamorado de ti, nunca vi el final del túnel”.

Por eso siempre esa sonrisa, en cada cancha que le tocaba pisar, ya sea viendo a los Lakers o a su hija Gianna María, que también heredó esa pasión y ya se destacaba como su papá sobre el parquet. Él disfrutaba jugar y, luego del retiro, disfrutaba ver jugar a los demás. Ese amor tan profundo por el básquetbol lo hizo casi obsesionar con copiar en cada uno de sus movimientos a su ídolo, Michael Jordan, a quien llegó a enfrentar en 8 oportunidades. En su juventud, hasta lo desafió a “patearle el trasero en un 1 contra 1”.

“Amaba a Kobe. Fue como un hermano menor para mí. Solíamos hablar mucho y voy a extrañar esas conversaciones”, escribió Su Majestad en las redes sociales luego de la trágica muerte de Bryant, de 41 años, en un accidente del helicópetro en el que viajaba por la ciudad de Los Angeles junto a su hija Gianna, de 13 años, y otras 7 personas más.

Black Mamba (o Mamba Negra, tal era su apodo en honor a una serpiente negra, de las más peligrosas del mundo), ganó 5 títulos con los Lakers, equipo en el que tiene retiradas las dos camisetas que usó: primero la Nº 8 y luego la Nº 24. Además, ganó 2 medallas de oro olímpicas (Beijing 2008 y Londres 2012) con la casaca Nº 10 de la Selección de Estados Unidos, fue 18 veces All-Star y ganó el concurso de volcadas en el Juego de las Estrellas en 1997, con tan sólo 18 años. En 2006, anotó 81 puntos frente a Toronto Raptors, en lo que fue la segunda marca histórica de mayor anotación en un partido, sólo superado por Wilt Chamberlain, que hizo 100 puntos en 1962. Recientemente Lebron James lo superó en la tabla histórica de máximos anotadores de la NBA y lo relegó al 4º lugar. Las felicitaciones para James, la actual estrella de los Lakers, fue justamente el último tweet de Kobe en su cuenta personal.

Ni siquiera la acusación por agresión sexual de una empleada de un hotel en el que se hospedó cuando se recuperaba de una operación en la rodilla hizo decaer su imagen. En 2004 el caso se resolvió con un pedido de perdón de la estrella de los Lakers, que admitió que hubo una relación “consensuada”, que hizo que se retiren los cargos en su contra en 2004. Kobe supo cómo restablecer la confianza de su familia y la de su mujer, Vanessa Laine, a quien conoció cuando ella tenía 17 años y era bailarina en un videoclip de un tema del grupo de rap The Eastsidaz, con Snoop Dogg. Estuvieron a punto de divorciarse en 2011, pero finalmente se reconciliaron y siguieron juntos, con sus 4 hijas: Natalia, Gianna, Bianka Bella y Capri.

Joe Bryant, el padre de Kobe, jugó varios años en la NBA (en Houston Rockets, Philadeplphia 76ers y San Diego Clippers) y también en Italia. En su época como entrenador en el básquetbol japonés, se deleitó junto a su esposa, Pamela Cox Bryant, por la carne de kobe, y justamente cuando ella le dijo que estaba embarazada, fue en un restaurante japonés en el que habían pedido su plato favorito basado en la deliciosa carne de ternera. Por eso decidieron ponerle Kobe a su hijo. Su segundo nombre, Bean, se debe a que Joe tenía como apodo Jellybean en su época de jugador. En 1998 Kobe Bryant fue a visitar la ciudad de Kobe para efectuar una donación, y en 2001 fue nombrado Embajador de la Ciudad de Kobe, que se hizo conocida en el mundo entero gracias a Black Mamba.

Lebron James lloró desconsoladamente cuando se enteró de la noticia, cuando aterrizó su vuelo en Los Angeles proveniente de Philadelphia, justamente la ciudad en la que nació Kobe. Los mensajes de reconocidas figuras del deporte mundial se pudieron leer en las redes sociales: Earvin “Magic” Johnson, Michael Jordan, Shaquille O’Neal (”No hay palabras para expresar mi dolor por la pérdida de mi sobrina Gigi y mi hermano Kobe Bryant, te amo y te voy a extrañar”), Dirk Nowitzi, “Manu” Ginóbili (“Devastado”), Luis Scola (“Me siento igual de mal que si hubiera muerto alguien de mi familia”), “Chapu” Nocioni, Sergio Hernández (“Con tu alegría fuiste el más grande embajador del básquetbol”), Pablo Prigioni, Dirk Nowitzki, Luka Doncic, Pau Gasol, Lamar Odom (“Cuando estuve en coma, si Dios hubiera venido a mí y me hubiese dicho que me llevaba y perdonaba a Kobe, lo habría preferido”), Tony Parker, Tim Duncan, Greg Popovich, Lionel Messi, Cristiano Ronaldo, Diego Maradona, entre otros, expresaron su dolor y sus condolencias para toda la familia. En el Madison Square Garden de Nueva York le hicieron un homenaje en pleno partido, al igual que en otros encuentros, como los jugadores Trae Young y Devin Booker, mientras que Dallas Mavericks anunció que retiró la camiseta Nº 24 para que nadie más nunca pueda utilizarla en esa franquicia.

El mundo del básquetbol llora por uno de sus jugadores más queridos y admirados en todo el planeta. Se retiró en 2016 con grandeza, convirtiendo 60 puntos, y se fue de esta vida los 41 años con el amor, el cariño y el respeto de todos los amantes del baloncesto, para quienes fue, es y será siempre una fuente de inspiración y admiración. Una leyenda del deporte mundial que se enamoró del básquetbol y que contribuyó a que su deporte preferido sea amado por una infinidad de seguidores en todo el mundo.

Fuentes: @NBA; nba.com; youtube.com

sebastian.adaniya@doblesytriples.com.ar

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